¡Cerrado por vacaciones!

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Ya han llegado mis tan deseadas vacaciones. Ahora tengo por delante varias semanas para meditar, relajarme y sobre todo descansar. Todo el año que dejo atrás, de estrés y desasosiego, además de la tensión causada tras la operación, me ha producido un cansancio físico (también causado por el trabajo) y, sobre todo, emocional. Ahora toca hacer balance sobre lo que realmente merece la pena y lo que no, sobre donde hay que depositar nuestras energías y buscar nuevas motivaciones para el futuro.

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¿Cómo afrontar un tratamiento de fertilidad con éxito?

10429845_1396034307352556_7163087379956867557_nHoy he visitado la clínica Ginefiv para hacerme un estudio de reserva ovárica. Mientras esperaba he cotilleado entre los folletos que había encima de una mesita. Uno de ellos ha captado mi atención, Claves para afrontar un tratamiento de reproducción asistida con éxito.

Lo cierto es que controlar las emociones cuando te hayas inmerso en la búsqueda de un bebé haciendo frente a la infertilidad no resulta sencillo. Por lo que he leído, las parejas que se someten a un tratamiento de reproducción asistida se enfrentan a una fuerte carga emocional. Creo que es importante poder llegar a controlar estos aspectos psicológicos, ya que pueden influir negativamente en la consecución del embarazo y porque además son la razón por la que entre el 15% y el 45% de las parejas abandonan los tratamientos.

En este sentido, me ha gustado este decálogo en el que he encontrado 10 c0nsejos que me pueden ayudar a controlar los factores emocionales de este proceso.

Aquí os dejo las 10 claves para afrontar un tratamiento de reproducción asistida con éxito:

1. Acepta la situación. Reconocer que se tiene un problema de infertilidad es una de las claves para enfrentarse a ello. Frustración, tristeza, miedo… Aceptar con naturalidad las emociones que puedan ir surgiendo, sin culparse, ayuda a superarlo.

2. Mira hacia delante con actitud positiva. Cualquier decisión que pudieras haber tomado antes en relación con tu fertilidad, forma parte del pasado. Huye de pensamientos negativos y culpabilizadores (sobre tu edad, tu salud o tus hábitos de vida). Incluso si pudiste haber cambiado algo en el pasado, esa posibilidad quedó atrás. Mira hacia el futuro y piensa en el manejo de la nueva situación.

3. Sé realista y date tiempo.  Afrontar un tratamiento con optimismo es muy importante para tener éxito. Pero al mismo tiempo conviene conocer las dificultades, y estar preparado para cualquier imprevisto o situación inesperada. Encontrar este equilibrio puede ayudarte a tomar decisiones en momentos difíciles.

4. Apóyate en tu pareja. Cuidar emocionalmente el uno del otro es fundamental para enfrentarse a esta dificultad. No implica necesariamente sentir lo mismo en cada momento, pero sí mantener una actitud de escucha emocional, de tolerancia y  de comprensión. Ayudarse mutuamente, no culparse, compartir la carga, son actitudes que os benefician más que nunca.

5. Consulta y resuelve tus dudas. Mantenerse informado es importante cuando se afronta un problema de infertilidad. Los tratamientos y tecnologías son complejos y cambian rápidamente. Lee, conversa con otras parejas en tu situación… pero, sobre todo, consulta tus dudas con tu médico. Estarás en condición de tomar las decisiones oportunas en cada momento.

6. Mantén el estrés a raya. Se ha demostrado que las mujeres que presentan altos niveles de ansiedad tienen un 30% menos de posibilidades de que sus óvulos sean fecundados. La ansiedad puede fomentar, además,  emociones negativas que se extienden a la relación que se tiene con el entorno, un factor clave de apoyo en estos casos.

7. Continúa con tu vida y ten la mente ocupada. Aunque se esté sometido a un tratamiento de reproducción asistida, es importante continuar, en la medida de lo posible, con la actividad cotidiana, así como buscar nuevos intereses. Realizar actividades de ocio o al aire libre hacen que la mente se mantenga ocupada, disminuya la ansiedad y que la vida en pareja no se centre únicamente en conseguir la gestación.

8. Busca apoyo psicológico. La asistencia psicológica puede ser de gran ayuda en algunos casos. Además de ser un soporte emocional en los momentos difíciles, puede enseñarte técnicas de autocontrol para combatir mejor las situaciones de ansiedad que se generen.

9. Comparte con otras parejas en la misma situación. Vincularse con otras parejas que estén pasando por la misma situación ayuda a relativizar el problema y a salvar el aislamiento, al permitir compartir experiencias y emociones similares con personas que han pasado por el mismo trance.

10. Diseña un “Plan B”. Un tercio de las parejas con problemas de fertilidad no logra tener un hijo biológico, por lo que se debe tener en cuenta esta posibilidad. Pensar con anticipación un “Plan B” ayuda a sentir mayor control y a seguir adelante. Analiza qué posibilidades hay de quedarte embarazada, los recursos que destinarás, qué tratamientos estás dispuesta a intentar, hasta cuándo y, finalmente, marca la meta. Esto evita un mayor impacto sobre el estado de ánimo ante situaciones que se escapan de nuestro control.

Espero que sea de gran ayuda estas pautas.

La gran carrera

He decidido compartir con vosotr@s este vídeo que me he encontrado navegando por el blog de Happy Daddies. Se trata de unos de los sorprendentes documentales de Discovery Channel. Este vídeo no me dejó para nada indiferente, ya que en la búsqueda del bebé casi siempre tomamos un único punto de vista, el femenino, y dejamos un […]

Mi libros guías en esta búsqueda

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Además de toda la información que podemos encontrar por internet sobre la fertilidad y el embarazo, para mi ha sido de gran ayuda contar con algunos libros en mi mesilla. Mis visitas por el FNAC y Casa del Libro han sido más que fructíferas ya que es cierto que hoy día y más en estos sitios podemos encontrar de todo.

En primer lugar, QUÉ HAY QUE HACER ANTES DE ESTAR ESPERANDO.

117204_que-hay-que-hacer-antes-de-estar-esperando_9788408122982Este es el libros que más me ha gustado de todos y el que más ayuda me ha dado en este proceso, que ha resultado ser más complejo. No se trata solo de decidir tener un bebé y ponerse a ello sin más, ya que una actuación premeditada puede llevarnos a encontrarnos con sorpresas, desde la no concepción por posible infertilidad a complicaciones derivadas del embarazo, parto o posparto, como es el caso de la preeclampsia. Lo ideal en este proceso sería prepararnos física y mentalmente para esta nueva situación, ya que, como ya sabemos, tener una serie de hábitos saludables puede ayudarnos en nuestro periplo.

En esta línea, Heidi Murkoff, autora de la serie de libros Qué se puede esperar… Nos ofrece una nueva guía en la que paso a paso nos dará pautas para concebir: prepararse para el embarazo, estimular la fertilidad, adaptar el ritmo de vida, elegir el momento idóneo para engendrar y mucho más…

Tras el éxito de Qué se puede esperar cuando se está esperando, llegaron otros títulos también éxito de ventas: Qué se puede esperar el primer año y Comer bien cuando se está esperando, y ahora nos sorprende con Qué hay que hacer antes de estar esperando, que viene a ser un programa completo antes del positivo.

En el libro se encuentra todo lo que necesitan saber los futuros padres antes de estar esperando para ayudarles a prepararse para un embarazo y un bebé lo más sanos posible. Se descubren trucos prácticos, estrategias sabias y consejos diseñados para ayudarnos a encargar el bebé de nuestros sueños con más rapidez. Hay también una serie de pautas de cómo ponerse en forma físicamente para la concepción, información sobre qué alimentos favorecen la fertilidad, qué hábitos deberían dejar y cuáles cultivar y cuándo buscar ayuda para concebir. El libro también incluye un plan de fertilidad para ayudar a los futuros padres.

Por lo tanto, este es el libro que hay que leer antes de iniciar el camino del embarazo. Os lo recomiendo encarecidamente.

QUIERO SER MADRE, va a ser mi próxima adquisición.

Captura-de-pantalla-2013-09-01-a-las-14.11.51Va en la línea del anterior libro. En él, su autor, Juan Antonio García Velasco, trata el tema de como de un día para otro, todas las mujeres que nos rodean están embarazadas: nuestra hermana, una amiga, una compañera de la oficina, y hasta la vecina que no soportamos. Momento en el que nos toca esbozar una sonrisa para tratar salir de forma airosa del temido «¿Y tú para cuando?».

“Si llevas tiempo pensando en ello, si miras obsesivamente el calendario los días de tu ovulación, si organizas tu vida sexual pensando en la reproducción, si piensas que todo el mundo que te rodea tiene hijos con una facilidad extrema y tú no, significa que, quizá, necesites este libro”.

Quiero ser madre se trata de un libro que nos ayudará a darnos cuenta de que no todo el mundo se embaraza con esa facilidad que percibimos, si bien es cierto que nadie nos cuenta lo que ha hecho para embarazarse. La esterilidad no es un tema del que se hable con naturalidad. Este libro desmitifica todo este proceso y verás que es más sencillo de lo que imaginabas. Con Quiero ser madre ese deseo puede convertirse en una realidad.

NO TIRES LA TOALLA, HAZTE UN BONITO TURBANTE

no tires la toalla

Ahora bien, no todo son tratados ni guías científicas ni de autoayuda. En una de mis visitas por librerias virtuales di con otro libro que venía a satisfacer la demanda de las mujeres a las que les resultaba casi imposible tener un hijo.

Se trata de un libro que trata el problema a la hora de concebir de muchas parejas de una forma emotiva, irónica y divertida. Se llama “No tires la Toalla. Hazte un bonito turbante” y su autor es Marian Cisterna.

El libro cuenta la historia de Calíope, una mujer a la caza y captura de ese bebé que no llega, que trata además de lograr su objetivo y  vivirlo lo mejor posible; incorporarlo a su vida sin que la devore y sobre todo disfrutar el día a día con personas  maravillosas a su lado.

Esta historia va especialmente dedicada a quienes les gusta leer todo lo que se escribe de la infertilidad desde la experiencia vivida; para los que buscan y creen que se puede vivir este proceso sin perderte en él, es decir, poder seguir disfrutando de lo que te rodea: personas, cosas, vacaciones, películas… y para los que buscan el lado emocional en sus lecturas sobre la infertilidad, más que el técnico o los tratamientos médicos.

Espero que estos libros te sean de ayuda tanto como a mi.

Lo más difícil, la aceptación…

Voy a rebloguear una entrada que ha escrito una chica que se encuentra inmersa en los tratamientos de fertilidad en una lucha por conseguir alcanzar un sueño, ser madre.

Esta entrada me ha gustado mucho porque habla de la posibilidad de hacer frente a una vida sin hijos.  Es muy duro pensar que no podamos alcanzar este hito tan deseado de la maternidad, pero es una realidad a la que a lo mejor tenemos que hacer frente.

Sin título-2Se trata de un artículo de una escritora y consultora estadounidense publicado en el blog Motherlode del New York Times donde habla sobre su infertilidad y lo difícil de la aceptación de un hecho: la imposibilidad de ser mamá pese a haberlo intentado.

No he podido evitar sentirme identificada en muchas cosas con ella, aunque he de añadir que aún no se a que tendré que hacer frente en este camino. Lo que cuenta es duro, pero también una ayuda para recuperarnos en el camino, ya que como dice, todo pasa. Espero que os guste al igual que me ha gustado a mi:

“Hace casi dos años decidí aceptar que jamás tendría hijos. Tenía 37 años y acababa de saber que mifertilización in vitro había fallado. Nuestra batalla por ocho años contra la infertilidad incluyó seis inseminaciones artificiales, una cirugía, remedios, inyecciones de hormonas e innumerables (y a veces costosos) procedimientos. Cada nuevo test o tratamiento traía consigo la esperanza de que, esta vez, sí funcionaría. De todo aquello, lo que me quedó para mostrar es una foto de tres tristes grupitos de células -los embriones que no se implantaron- y ninguna explicación real de por qué no logré embarazarme.

Toda mujer que enfrenta la infertilidad debe decidir cuándo ha sido suficiente, cuándo ha llegado a su límite ético, emocional y/o financiero. A mí, mi sentido de la eficiencia me decía que si investigaba todas las opciones, buscaba ayuda en los mejores profesionales y seguía sus instrucciones, yo obtendría lo que quería. Hice todo ello hasta la obsesión, pero nuestras opciones se iban agotando. ¿Otra fertilización in vitro? ¿Donantes de óvulos? ¿Madre sustituta? No podíamos financiar otro tratamiento más y comenzábamos a sentirnos mareados con los riesgos asociados a los medicamentos y tecnologías involucradas. Sin embargo, mi principal razón para decir basta fue que ya estaba cansada de sentirme frustrada y desesperada. Necesitaba dejar de intentarlo para poder volver a vivir.

Desde entonces, he reflexionado sobre mi trayectoria en la búsqueda de un hijo y sus repercusiones. La infertilidad -definida como la incapacidad de concebir tras al menos un año de relaciones sexuales sin protección- no es una discapacidad, porque técnicamente no se necesita tener hijos para llevar una vida saludable. Para mí, es más bien un leve síndrome biopsicológico de por vida. Mi incapacidad física para producir niños tiene consecuencias emocionales y sociales con las que lucho cada día. Estas son algunas de sus manifestaciones.

Carencia de familia: siempre pensé que un niño nos transformaría de una pareja feliz en una orgullosa familia con una casa llena de amor. Esto era importante para mí, porque desafortunadamente no vengo de un hogar armonioso. Y el hecho es que la familia sigue siendo el único y mayor principio organizador de una vida establecida. Basta una caminata por mi barrio para dar cuenta de ello. Las parejas jóvenes conversan en el pasto después del trabajo, mientras sus hijos andan en bicicleta y dibujan con tizas de colores en las veredas. Mi marido y yo, a un costado, terminamos por sentirnos desentonando. La infertilidad es un tipo único de soledad.

Identidad de género: la maternidad sigue siendo central en el ser mujer, esa mágica cosa que hacen los cuerpos femeninos. También es algo socialmente premiado y una suerte de respaldo a la feminidad. En momentos de sinceridad, las madres confidencian que les gustó estar embarazadas por toda la atención que tuvieron. Como mujer infértil, me siento raramente asexuada, especialmente cuando miro a alguien que espera guapa. Si no puedo hacer eso (estar embarazada), ¿sigo realmente siendo una mujer?

Dilema en la amistad: es desafiante tener amigos que tienen hijos. Naturalmente, las personas que dedican sus vidas a criar hijos quieren hablar sobre ellos -la búsqueda de un buen jardín infantil, dónde ir de vacaciones familiares, cómo instalar una silla de niño para auto. Yo no tengo relación con esos temas y no tengo nada que agregar. A veces esas exhaustivas conversaciones sobre los hijos de otros me dejan tan alienada que siento la necesidad de levantarme e irme de donde esté.

Buscando un sentido: yo pensaba que un hijo me inculcaría en la vida un nuevo sentido de foco y propósitos. Pero la infertilidad me creó un vacío de significado. Y encendió en mí una renovada obligación por desenterrar mis pasiones y trabajar hacia mis objetivos. A menudo las madres describen el dar a luz como la más increíble experiencia que hayan vivido el tomar por primera vez a su hijo como trascendente, y la crianza de éstos como “el más duro de los trabajos que amarás”. Yo siento la necesidad de crear proyectos en marcha y experiencias tan sublimes como esas. Es una presión por embarcarse en una vida bien vivida, aun cuando nunca criaré niños.

“¿Por qué no adoptas simplemente?”  es algo que escucho frecuentemente cuando les cuento de mi infertilidad a otros. Lo más interesante es que esas mismas personas suelen tener hijos biológicos y jamás han pensado por un minuto en adoptar. Después de tanto tiempo sin niños, todavía me siento ambivalente sobre la adopción. Admiro a quienes lo han hecho, pero no es para mí.

En vano he buscado por las habitaciones repletas de feministas furibundas que hablan sobre las maravillas que han logrado con todo el dinero, creatividad y energía que se han ahorrado al no tener niños. Pero tristemente descubro que no existe una guía para crearse una vida plena sin hijos. Es una situación que se resuelve en el camino.

A ratos es tentador definirme a mí misma como opositora a la paternidad. He pensado en dejar mi barrio que está orientado a las familias e irme a vivir al centro con alguna comunidad. También debo controlarme de no ostentar de mi tiempo libre y extravagantes indulgencias conmigo misma frente a mis amigos necesitados de sueño que son padres. Todavía no he logrado incorporar a mi vida a los niños de otras personas (algo que me dijeron es bueno hacer).

Mientras escribo esto, reconozco por primera vez mi fuerza y coraje de vivir con la infertilidad y con la decisión de no tener niños. Envalentonada, les pido a quienes han sido bendecidos con sus propios hijos que consideren lo siguiente: su familia es su fortuna, pero no todos tienen esa suerte. Sea cuidadoso sobre cuándo, cómo, a quién y, sobre todo, cuánto habla sobre sus niños. Así como no está bien mostrarse abiertamente resentida sobre la infertilidad, tampoco lo es alardear como padre orgulloso.

Si me preguntas si tengo hijos y te cuento que no puedo, un simple “lo siento” bastará. No hay necesidad de continuar con preguntas o salir con consejos o bromas. Por favor, tampoco palidezcas o actúes como si hubiese dicho algo inapropiado. Con la cantidad de información íntima compartida gratuitamente por estos días, no es necesario establecer un estigma a la infertilidad.

Para los otros que están experimentando vívidamente la angustia de la infertilidad, la buena noticia es que mejora. Desde el día en que tomé la decisión de dejar de intentarlo, nunca he mirado atrás. Mi marido y yo hemos sobrevivido a lo que probablemente sea uno de los desafíos más grandes que jamás enfrentaremos como pareja, hemos creado un vínculo y una intimidad que francamente no hubiesen sido posibles si tuviéramos que criar un niño. Y cada día presenta nuevas oportunidades de tener una feliz y satisfactoria vida como una mujer que no es madre.

 

Para quedarme embarazada

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Desde el momento que decidimos ser padres comenzó el mar de dudas. Infinidad de dilemas inundaron mi mente, sobre todo la pregunta que más ansiedad me provocaba era el porqué no es tan sencillo como imaginabas, “un par de revolcones sin precauciones y premio”.

Pasado año y medio y tras mucho balance físico y emocional, he podido entender que éste es un proceso muy complejo,a la par de hermoso. Lo primero que hay que asumir es que tan solo el 30 % por de las mujeres consiguen quedarse embarazadas en el primer mes de intentarlo, un 59% lo consiguen en tres meses y el 80 % en séis meses. En un año lo consiguen el 85 % de las mujeres y de tres a cuatro años entre el 90 y el 95 %.  Por eso cuando en nuestro entorno siempre nos dicen que se quedaron embarazadas a la primera hay que coger esa afirmación con pinzas… Porque, ¿tu cuando te quedases que dirías? ¿Lo he conseguido tras mucho esfuerzo y sufrimiento o a la primera como hace el esto?.

Es por esto que los expertos aconsejan que, si ha pasado un año en el que has mantenido relaciones sexuales con la idea de quedarte embaraza y no lo has conseguido, que acudas a un especialista para determinar cómo proceder en el caso de que haya infertilidad.

También es cierto que cuánta más edad tengamos, más complicado será conseguir ese embarazo. La fertilidad de una mujer se encuentra en su punto álgido alrededor de los 24 años, y empieza a descender a partir de los 30 años.

Aunque esto resulte bastante complejo, tenemos a nuestro alcance una serie de herramientas y consejos que nos pueden ayudar en este deseado viaje.

Lo primero con lo que debemos contar es que el estrés es un mal aliado si queremos quedarnos embarazada; así que lo primero es evitarlo, ya que su influencia será siempre negativa.  No debemos permitir que la espera, que algunas veces es larga y dolorosa, sea motivo de nuestra infelicidad. El camino es largo, pero rara vez no veremos la luz al final del túnel. Siempre hay alternativas y no debemos permitirnos dejar de disfrutar de lo que la vida nos puede dar. Son nuestros mejores años, así que vamos a disfrutarlos.

Llevar una vida sana es un elemento clave en este periplo. Para ello, lo aconsejable es evitar el tabaco, el alcohol y las drogas. Es necesario descansar y no convertir el deseo de ser padres en una obsesión.  Es bueno realizar deporte de una forma moderada para estar en forma física y mental, y así contribuir a descender la grasa corporal que afecta de forma directa a las hormonas que se encargan de la producción de óvulos y espermatozoides. En este sentido, también es bueno llevar a cabo una dieta sana y equilibrada en la que se alterne la fruta y las verduras con la cantidad adecuada de proteínas y carbohidratos.

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Si combinamos los hábitos de vida sana, el deporte y la falta de estrés, un buen mecanismo es la práctica de Yoga, ya que la conexión del cuerpo, mente y emociones es el primer paso para lograr el embarazo. A través de asanas (posturas) específicos, acompañados de pranayama (respiración) y la meditación se logra un estado de relajación y bienestar, el cual contribuirá a la producción de hormonas sexuales, a estimular lo órganos reproductores, y por ello, a mejorar la fertilidad.

Si llevas más de un año intentándolo, como en mi caso,  es recomendable que acudas a un especialista, pero antes de empezar con los tratamientos de fertilidad o reproducción asistida te recomendamos una serie de pautas a tener en cuenta que pueden ser de ayuda. Además del yoga, son buenos los baños de vitamina D y los de lodo de turba, té de caléndula, la jalea real, ginseng o la maca andina, el aceite de onagra, etc.

¿Cómo quedarse embarazada rápido? La pregunta del millón

Para quedarse embaraza tan solo hace falta seguir una serie de pautas que nos pueden ayudar en el proceso.

La primera recomendación es no usar lubricantes ni espermicidas, pues impiden que el semen fluya de forma natural por la vagina.  Por otro lado, para procurar que el esperma sea de mayor calidad se recomienda que las relaciones sexuales se mantengan cada dos días para así generar semen en abundancia que aguante más tiempo dentro de la vagina. Por otro lado, se suele recomendar practicar el coito con la postura del misionero y luego permanecer tumbada con las piernas en alto durante media hora. Aunque en esta línea mi consejo es relajarse y disfrutad del momento, porque puedo deciros que tanta parafernalia a mi no me ha servido de mucho .

También sería idóneo planificar las relaciones sexuales de acuerdo al ciclo femenino teniendo en cuenta cuales son los días más fértiles. Un buen método para detectarlos es el de la temperatura basal, ya que en esos días sería más alta.

A la hora de planificar las relaciones hay que tener en cuenta el momento de la ovulación, que es en torno al día 14 del ciclo, único momento en el que se  puede concebir. En el esquema podréis ver el momento ideal para mantener el coito, en los días 12, 14 y 16, para que en todo momento en la vagina de la mujer haya espermatozoides ya que estos pueden vivir dentro hasta 48 horas y tiempo suficiente para que el hombre pueda generar nuevos y más fuertes.

En Internet se pueden encontrar cientos de calculadoras de ovulación que pueden ser de utilidad, ya que indican tu momento óptimo para concebir en base a la última menstruación. Yo os recomiendo una que puedes empezar a usar haciendo click en este enlace: Poyecto Bebé ¡Ánimo!

Para finalizar, una última recomendación. En las farmacias puedes encontrar una serie de test químicos que pueden ayudar a encontrar de una forma eficaz los días fértiles con una sola muestra de orina.  Estos test detectan la hormona LH, que  se genera justo en el momento en el que la mujer va a ovular. Aproximadamente de 24 a 36 horas antes de la ovulación la concentración de la LH en la orina sube durante un periodo corto, en el cual el test dará positivo. El periodo más fértil es el mismo día y los 2 días siguientes.  Un ejemplo de estos test de ovulación es el conocido de Clear Blue, pero también hay otros en el mercado también muy efectivos, como es el caso de Donna Test, que incluye 7 varillas más un test de embarazo. Para ver más herramientas visita nuestra entrada Una ayudita en la búsqueda del bebé.

Test Digital de Ovulación de Clear Blue

Ahora tan solo te queda empezar a intentarlo…

¿A qué estás esperando?

¡¡Mucha suerte!!